Presentan propuestas para combatir la pobreza infantil que afecta a más de la mitad de los menores en Puerto Rico


POR CYBERNEWS
SAN JUAN – Un grupo de académicos, profesionales de la salud y representantes de organizaciones sindicales y comunitarias presentó un compendio de propuestas para combatir la pobreza infantil en Puerto Rico, donde, según los participantes, más del 50 por ciento de los niños y jóvenes vive bajo el nivel de pobreza.
El documento, titulado Compendio de Ensayos Multidisciplinarios: Erradicación Pobreza Infantil en Puerto Rico, reúne planteamientos sobre empleo, salarios, educación pública, salud física y mental, seguridad alimentaria, cambio climático y participación comunitaria.
“Para combatir la pobreza es necesario producir empleos con buenas condiciones y salarios. La Ley de Salario Mínimo de Puerto Rico establece mecanismos para que se revise de manera periódica esa remuneración considerando el costo de vida y el ingreso necesario para superar la pobreza. Por eso es importante defenderla y protegerla ante los ataques que enfrenta”, expresó la economista Iyari Ríos durante el foro.
La presentación se realizó en el contexto del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemora el 17 de octubre. Los participantes atribuyeron la persistencia de la pobreza infantil a factores estructurales, desigualdades económicas y políticas de austeridad que, según sostuvieron, han debilitado los servicios públicos.
Entre las propuestas figuran mejorar las condiciones de empleo, fortalecer los programas de alimentación y salud, aumentar la inversión educativa y garantizar que las comunidades participen en las decisiones sobre la distribución de recursos.
La directora ejecutiva de Sembrando Sentido, Issel Masses, planteó que la educación pública debe recibir recursos suficientes y distribuirlos conforme a las necesidades particulares de las comunidades escolares.
“La precariedad no define las capacidades ni las aspiraciones de nuestras niñeces, pero las decisiones que tomamos sobre los recursos públicos sí condicionan sus oportunidades. En Puerto Rico, donde la mayoría del estudiantado de escuelas públicas enfrenta condiciones de precariedad, garantizar una educación justa exige invertir lo suficiente, distribuir los recursos según las necesidades y darles a las comunidades escolares poder real para decidir sobre su educación”, sostuvo Masses.
El compendio también examina las condiciones laborales del magisterio y su relación con las oportunidades educativas de los estudiantes.
Por su parte, Lourdes Torres, de la organización EDUCAMOS, señaló que la desigualdad económica afecta tanto a los docentes como al estudiantado, particularmente por los cambios en los sistemas de retiro, las condiciones salariales y las dificultades de acceso a servicios esenciales.
La representante sindical mencionó el aumento de la edad de jubilación a 62 años, la eliminación del retiro vitalicio, la ausencia de políticas de escala salarial y las deudas relacionadas con Carrera Magisterial entre los asuntos que, a su juicio, contribuyen a la precariedad del sector.
“Es requisito enfatizar en que cualquier gestión para revertir la precarización del magisterio y estudiantado de la escuela pública debe contar con la participación de los sectores afectados”, afirmó Torres.
Otro de los temas abordados fue la relación entre pobreza, degradación ambiental y exposición a fenómenos climáticos extremos.
El director de El Puente Puerto Rico, Federico Cintrón Moscoso, advirtió que los niños y jóvenes de familias de escasos recursos enfrentan mayores dificultades para protegerse de las olas de calor, las sequías y la contaminación ambiental.
“En el caso de la niñez y la juventud, su vulnerabilidad está asociada, por un lado, a las características físicas y fisiológicas de esta población, que limitan su capacidad de soportar y enfrentar condiciones extremas como olas de calor, sequías o contaminación del aire”, explicó Cintrón Moscoso.
Según el documento, esas condiciones se agravan cuando las familias carecen de acceso adecuado a servicios de salud, nutrición, educación, higiene y protección social.
Los participantes también destacaron que la pobreza infantil afecta el bienestar emocional y la salud mental, por lo que consideraron insuficiente atenderla únicamente mediante tratamientos clínicos sin mejorar las condiciones de vida.
El compendio reclama a las autoridades gubernamentales establecer políticas públicas con recursos suficientes, metas verificables y participación comunitaria para reducir las desigualdades y ampliar las oportunidades de desarrollo de la niñez y juventud puertorriqueña.



