¿Qué harías si mañana desapareciera tu puesto de trabajo?


En un mercado laboral transformado por la tecnología y la inteligencia artificial, aprender nuevas competencias se está convirtiendo en una estrategia de supervivencia profesional.
Imagina llegar mañana a tu trabajo y descubrir que las funciones que realizaste durante años cambiaron radicalmente. No necesariamente porque tu profesión desapareció, sino porque una nueva tecnología automatizó parte de tus tareas, la empresa reorganizó sus operaciones o ahora necesita competencias diferentes.
La pregunta puede resultar incómoda: si tu puesto desapareciera mañana, ¿estarías preparado para hacer otra cosa?
No se trata de alarmismo. El mercado laboral atraviesa una transformación significativa. El Future of Jobs Report 2025del Foro Económico Mundial estima que la disrupción estructural afectará alrededor del 22% de los empleos actuales hacia 2030, con aproximadamente 170 millones de nuevos puestos creados y 92 millones desplazados.
Más importante aún, proyecta que cerca del 39% de las competencias utilizadas actualmente por los trabajadores cambiarán o quedarán obsoletas durante ese periodo.
Esto significa que el mayor riesgo profesional podría no ser perder un empleo, sino perder relevancia mientras el empleo cambia.
Aquí adquiere importancia el concepto de reskilling: desarrollar nuevas competencias que permitan desempeñarse en funciones diferentes. No debe confundirse con upskilling, que consiste en fortalecer las capacidades necesarias para crecer dentro de la ocupación que ya tenemos.
Ambas estrategias responden a una realidad: terminar un grado académico ya no significa terminar de aprender.
La inteligencia artificial es un buen ejemplo. En muchas ocupaciones no necesariamente eliminará al trabajador, pero sí puede modificar considerablemente lo que se espera de él.
El profesional que aprende a utilizar nuevas tecnologías, analizar información, resolver problemas y adaptarse puede encontrarse en una posición diferente al trabajador que continúa dependiendo exclusivamente de las competencias con las que comenzó su carrera.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha insistido precisamente en la importancia del aprendizaje permanente para ayudar a los adultos a responder a cambios tecnológicos, transiciones laborales y nuevas necesidades de competencias.
Por eso, regresar a estudiar no siempre significa comenzar otra carrera universitaria de cuatro años. Dependiendo del objetivo profesional, la respuesta puede encontrarse en una certificación, un programa técnico, un grado asociado o educación continua especializada.
Instituciones como Huertas College tienen ante sí el reto de facilitar esas rutas de aprendizaje: desde carreras técnicas y programas académicos hasta alternativas de educación continua que permitan desarrollar nuevas competencias durante distintas etapas de la vida profesional.
La seguridad laboral del futuro probablemente no dependerá únicamente de cuánto tiempo llevas haciendo algo bien. Dependerá también de qué tan rápido puedes aprender a hacer algo nuevo.
La pregunta, entonces, cambia: si mañana tu trabajo cambiara, ¿qué estás aprendiendo hoy para estar preparado.




Comments